A casi medio siglo desde que se produjo el ajusticiamiento de Trujillo, miles de dominicanos recuerdan sus parientes (asesinados o desaparecidos), sin que ningún organismo oficial o judicial les haya dado una respuesta que al menos los lleve a la resignación. A estas alturas se presume que sus cadáveres fueron tirados al mar para que los tiburones los despedazaran en una zona llamaban "la piscina".
En su última etapa, el dictador se rodeó de sicarios cuyos actos recuerdan la lectura de la Divina Comedia. La Era de Trujillo fue en todo momento una carnicería humana, pero al final la gente del dictador mezcló lo siniestro con la locura. Poco importaba quien o cuantos murieran, el fin era generar terror y eliminar a los que sospechaban contrarios al régimen.
No se tiene cifras exactas de los muertos y desaparecidos, pero quien hable de centenares no está lejos de la verdad. Algunos de los responsables del horror fueron señalados pero ahí se quedó todo, otros escaparon, muchos quedaron impunes y aún quedan remanentes de esa gente con sus mentes perturbadas por la carga de conciencia.
Es bueno que el dominicano sepa, que la noche en que fue asaltado el dictador, era Presidente de la República el doctor Joaquín Balaguer, posteriormente tarde declarado "padre de la democracia" y aún guía ideológico de los que hacen de la política una profesión indecorosa". La jerarquía de aquellos días de crimen y represión lucía mas o menos así:
El doctor Balaguer, Presidente y no había vicepresidente; general José René Román Fernández, era Secretario de Estado de las Fuerzas Armadas, Rafael L. Trujillo Hijo, Jefe de Estado Mayor Conjunto de Aire, Mar y Tierra, Federico Cabral Noboa, Procurador General de la República, Arturo Espaillat, jefe de la seguridad del dictador, Santos Mélido Marte, jefe de Estado Mayor de ejercito nacional, Fernando A. Sánchez (Tunti) jefe de Estado Mayor de la Aviación Militar Dominicana A.M.D., Comodoro Facundo Esteva, jefe de Estado Mayor de la Marina de Guerra.
Los coroneles Luis E. Montes de Oca, jefe de la Policía Nacional, Roberto Figueroa Carrión, jefe del Servicio de Inteligencia Militar (SIM), Luís José León Estévez, jefe del Cuerpo de Enseñanza de las Fuerzas Armadas, CEFA, Octavio Balcácer jefe de inteligencia militar de la A.M.D., Horacio Frías, jefe de la cárcel de La Victoria, César Báez, jefe de la cárcel del 9, Capitán de Corbeta Cándido Torres Tejeda jefe de la cárcel La 40, capitán Víctor A. Peña Rivera, jefe del S.I.M. en el Cibao, Américo Dante Minervino, jefe de inteligencia de la Policía Nacional.
Johnny Abbes García Administrador de Radio, Virgilio Álvarez Sánchez, presidente del Partido Dominicano, José Martí Otero, director de Radio Caribe, el teniente coronel Gilberto Sánchez Rubirosa, Asistente del general Ramfis Trujillo. Hubo otros notables de la tortura y de menor escala como los alférez de fragata Clodoveo Ortiz, Ciriaco de la Rosa, Ramón Estrada Mayeta, Nestor Pérez Terrero, Ramón Rojas Lara, Manuel Valerio que son tristemente recordados, y que se acogieron al silencio cómplice que los hace mas detestables.
Ahí está la lista de los dueños de la cuota de represiva del trujillismo con su trágico viaje a "la piscina", cuyo secreto quedó en decenas de pilotos de menor rango, que cumplían órdenes de conducir los helicópteros y lanzar su carga mortal a dos o tres millas de la costa, frente a la autopista Las Américas, en el distrito nacional. Cuanta maldad, cuanta impunidad, cuanto martirio.
Autor: José C. Novas










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